La producción de amoníaco verde solo sería competitiva con un recurso renovable abundante y a bajo coste

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Un estudio desarrollado por la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales de la de la Universidad Politécnica de Madrid y el organismo de investigación noruego SINTEF ha analizado la competitividad económica del amoníaco como futuro vector energético sostenible con las tecnologías actuales.

El amoníaco está jugando su papel en las conversaciones para transitar a las energías renovables por su capacidad como portador de hidrógeno y la facilidad con la que puede transportarse y almacenarse. Ahora bien, se puede producir tanto con combustibles fósiles como con energías renovables, lo que tanto en su impacto ambiental como en su viabilidad comercial.

Por ello la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales de la de la Universidad Politécnica de Madrid y el organismo de investigación noruego SINTEF han realizado un estudio para “determinar la competitividad económica de los distintos modos de producción de amoniaco”, con una proyección realizada hasta el 2050.

Según sus cálculos, la producción de NH3 con gas natural tendría un coste aproximado de 385 euros por tonelada (el proceso avanzado de tecnología de conmutación de lazo químico lo reduciría un 14%); con energías renovables el coste se duplicaría; con co-gasificación de carbón el coste sería de 391,5 euros por tonelada de amoníaco y con biomasa sería de 410,1 euros, en ambos casos con tecnologías de captura de CO2 para tener emisiones negativas.

Carlos Arnaiz, investigador de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales, señala que “la vía de producción renovable requiere reducciones de coste capital importantes para resultar competitiva frente a las tecnologías establecidas a partir de combustibles fósiles. Debido a la naturaleza intermitente de los recursos solares y eólicos, se precisa almacenamiento intermedio de electricidad y/o hidrógeno para garantizar una producción estable, lo que encarece notablemente estos sistemas”.

El coste del almacenamiento se podría evitar con el uso de energía nuclear, que sí es una fuente continua, pero plantea unos retos diferentes. En todo caso, según Arnaiz, “resulta crítico minimizar los costes de producción de la energía primaria y el coste capital de los electrolizadores”. La conclusión de los investigadores es que “la producción de amoniaco verde solo podría llegar a ser competitiva con respecto a combustibles fósiles cuando existe un recurso renovable muy abundante a bajo coste”.